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TU BLOG DE RUTAS POR ANDALUCÍA

sábado, 7 de octubre de 2017

RUTA POR RIOGORDO Y COMARES (MÁLAGA)

Hace unas semanas salimos a realizar una ruta que subí a nuestro blog de rutas por Andalucía hace tiempo, volviéndonos a adentrar en la Axarquía de Málaga y los "Pirineos de Málaga", con el fin de filmar la ruta para compartirla en nuestro canal de youtube. Como suele pasar cuando se sale con hora de llegada, no pudimos completar la ruta, pero nos centramos en dos localidades por las que pasa esta bonita ruta. Dos pueblos con sus respectivas particularidades y que hicieron disfrutar a todos los que aún no los conocían: Riogordo y Comares, situados en la Axarquía de Málaga.
Como va siendo costumbre cada vez que quedamos para salir hacia esta parte de Andalucía, nos vimos en el área de servicio de la A-92: el Marqués, en la salida de Gilena, desde donde pusimos rumbo hacia la ciudad de Antequera. Una vez más, decidimos subir la cuesta de los montes por la Cuesta del Romeral, que siempre mola, y te permite disfrutar de un buen puñado de curvas.
Siguiendo las indicaciones de Colmenar, llegamos hasta la A-356, que tomamos en dirección Vélez-Málaga hasta llegar a Riogordo. Allí hicimos una parada en el centro de la localidad para desayunar y echar un paseo por sus estrechas y empinadas cuestas, con sus casas decoradas con hornacinas en las puertas. Paseando por una de sus calles, nos encontramos con una casa del siglo XIX, que ha sido habilitada como museo de artes y costumbres. De lo más curiosa y con muchas habitaciones habilitadas para dar a conocer el modo de vida hace unos siglos.

Desde Riogordo, nos encaminamos por la MA-3107 hasta Comares, a la que llegamos después de subir el tramo de carretera plagado de curvas y con una fuerte pendiente. Hacía varios años que no repetía esta ruta, pero aún recordaba lo mucho que me gustó este trayecto. Y a varios compañeros también debió de gustarle, porque la subieron rozando estribos en casi todas las curvas.
Al llegar, la típica foto junto al cartel de bienvenida a la localidad.
Y mientras subíamos para llegar a la plaza que hace de balcón de toda la Axarquía, con unas vistas espectaculares, me di cuenta de algo que no recordaba: habían amurallado casi todo el paseo de subida... preguntando a unos policías, me comentaron que se había hecho en 2014... Pues sí que hacía tiempo que no pasaba por aquí.
Dejamos las motos junto a las murallas y nos encaminamos al balcón y al castillo de Comares, dando un agradable paseo por sus estrechas y encaladas calles.


En esta ocasión, no quería dejar la localidad sin visitar la zona que se encuentra sobre el montículo que se eleva frente a la zona del castillo (en ruinas). Así que los más valientes, ya que hacía un calor horrible, nos decidimos a adentrarnos por sus calles a descubrir sus miradores, sus plazas,... A pesar del calor mereció la pena realizar el paseo, ya que tuvimos la ocasión de descubrir lugares con encanto que antes no conocíamos.

Antes de abandonar la localidad, nos acercamos al restaurante del Mirador, junto a la zona del polideportivo local, donde dimos cuenta de una buena comida con viandas de la zona.
Con el estómago lleno, pusimos rumbo a casa, pasando previamente por Martín de la Jara, donde había una fiesta motera de lo más ambientada.
Próximamente, espero poder subir a nuestro canal de youtube toda la ruta al completo, pero para eso tendré que repetirla para filmarla al completo.
Si quieres más información sobre esta ruta, pincha aquí para enlazar con la información completa de la ruta en nuestro blog.
Nos vemos en la carretera

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Distinguished Gentleman's Ride (DGR) 2017 (Sevilla)

¡Por fin lo logré!.... Después de un par de años viendo vídeos del evento Distinguished Gentleman's Ride (DGR), por fin, este domingo 24 de septiembre, he podido participar en este evento, que se lleva a cabo en la misma fecha, en las principales ciudades del mundo.

La primera vez que me encontré por casualidad uno de estos vídeos me quedé sorprendido por el concepto del evento y por la indumentaria de los participantes, pero como era un vídeo de uno de los eventos de Londres, no me enteré de qué iba todo este tema, y pensé que era una reunión más, pero en la que había que vestir de "gentleman" (caballero en inglés)... ¡Ya se sabe que estos ingleses están locos!

Pero a medida que iba viendo más y más vídeos de este evento, iba tomando conciencia que no era un evento aislado; por el contrario, cada año se celebraba en más ciudades del mundo y cada vez tenía mayor repercusión.

Cuando me encontré con un vídeo promocional del evento, de una de las ediciones que se celebraban en España comencé a tomar conciencia de la importancia de este evento, y empecé a planear mi asistencia a alguna de esas ediciones si se celebraba cerca de casa.
Os explico un poco cómo va la cosa:
Normalmente, a finales de septiembre, comienzos de octubre, se organiza este evento desde la plataforma Distinguished Gentleman's Ride, que también puedes encontrar en las redes sociales. Se escoge un día y se abren las inscripciones para que puedas apuntarte al evento que te pille más cerca de casa. Del mismo modo, en la página se dan las indicaciones para poder hacer una donación, ya que el evento es gratuito y no hay que llevar dinero encima para participar de la quedada o de la ruta...
"¿Y el donativo para qué es?"- preguntarás.... El donativo se destina a una fundación para la lucha contra el cáncer de próstata. Toda esta idea surge de la historia de un motorista australiano (PINCHA AQUÍ PARA VER EL VÍDEO DE SU HISTORIA)

Los requisitos que se piden para participar en este evento es montar una moto de corte clásico o retro y llevar una indumentaria que parezca que vas de boda, para dar glamour a la reunión. Un día de convivencia motera un tanto distinta a lo habitual.


Así, que como el año pasado no pude acercarme hasta Jerez porque coincidía este evento con uno organizado en Lantejuela, este año no quería dejar pasar la ocasión de ver por mí mismo el ambiente de este encuentro de "caballeros y damas". Me engalané para la ocasión, y salí con unos amigos en dirección Sevilla, ya que el punto de encuentro del evento era la Plaza de España, y como no creo que vuelva a tener ocasión de volver a meter mi moto en dicho recinto, no podía dejar pasar la ocasión. Nada más llegar, nos encontramos cerca del punto de encuentro las motos de los organizadores aparcadas junto a una cafetería situada a la entrada del Parque de María Luisa. En la terraza del local, los organizadores haciendo tiempo antes de la recepción del resto de participantes, con su indumentaria, más propia de la época de comienzos del siglo XX, que de la actual. Reconozco que me encantó ver ese ambiente. A medida que se iba aproximando la hora del encuentro y de la entrada a la Plaza de España, el local y sus alrededores se iban llenando de motos guapísimas y de personajes vestidos para la ocasión, llegados de la misma ciudad, pero muchos, al igual que yo, llegados de pueblos de la provincia. Mientras abrían la cancela para pasar las motos, hicimos lo normal que se hace en estos sitios: conocer gente, preguntar dónde han comprado tal o cuál cosa, admirar las motos que por allí había: muchas harleys, triumphs, BMWs y demás marcas, de diversos estilos.



Cuando entramos a la plaza, me encantó ver las caras de sorpresa de los turistas que por allí andaban, haciendo fotos a todo lo que se movía sobre dos ruedas... Con todas las motos aparcadas de forma armoniosa, los participantes nos dedicamos a pasear, a hacer fotos, a conversar, a posar para los turistas y curiosos,... y a pasar mucha calor. Sin nada de sombra en la plaza y con traje, chaleco, corbata o pajarita, el rato se hizo un tanto incómodo a medida que iba pasando el tiempo. También deslució un poco ver a gente tan elegante con personas en pantalón corto, chanclas y calcetienes. Igual habría que pensarse para otra ocasión, un lugar que no esté tan frecuentado por los turistas, aunque no luzca tanto como en un lugar emblemático como es la Plaza de España.


La organización reunió a los participantes para darles un pequeño discurso de agradecimiento por su participación y dar unas pautas sobre la ruta que se iba a hacer hasta la Alameda de Hércules.
Nos hubiese gustado quedarnos hasta el final, pero los compromisos familiares nos hicieron tener que tocar retirada y volver a casa sin poder hacer la ruta, que me consta que tuvo que estar genial, rodando por Sevilla con esas "pintas".
El año que viene intentaré volver... Ya estoy pensando qué me voy a poner para la ocasión jejeje
Nos vemos en la carretera

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martes, 29 de agosto de 2017

UN VERANO MOVIDITO

Ya va terminando el verano 2017, y no lo digo porque se haya ido la calor, porque seguro que aún nos quedan algunos días más para agobiarnos con el calor que hemos tenido este verano por el sur. Sí, ya sé que hasta el 22 de septiembre es verano, pero para mí, el verano acaba cuando hay que volver al trabajo el 1 de septiembre, y ese día está a la vuelta de la esquina. Ahora toca recordar lo vivido durante este periodo estival, que no ha sido poco, pero si sigues este blog, te habrás dado cuenta que sólo he subido dos artículos a lo largo de este tiempo. Uno a principios de verano, cuando fuimos a pasar un fin de semana por la provincia de Albacete, y el que he subido después de nuestras vacaciones por Los Pirineos, que ha sido de las rutas más alucinantes que he hecho nunca en moto, por las carreteras y los paisajes que hemos encontrado.
Pero nuestra Andalucía sigue siendo mi tierra, y sigue siendo la zona por la que más rutas realizo a lo largo del año, y en verano, a pesar del calor, no iba a ser diferente. Algunas de las rutas que hemos hecho durante los meses de julio y agosto, nos han llevado por casi todas las provincias andaluzas, aunque sólo te voy a dejar imágenes de algunas de ellas.

 A principios de julio, el gran Pedro "iron" y yo, nos fuimos a recorrer Las Alpujarras granadinas y la Costa Tropical: una ruta de cerca de 600 kms con la que disfrutamos de nuestras monturas, de los paisajes, de los pueblos de Capileira y Trevélez, y por supuesto, de su gastronomía. La idea era filmar esta ruta de mi libro para poder subirla a nuestro canal de youtube, como estamos haciendo desde hace dos años con todas nuestras rutas.
Si quieres ver lo que dio el día PINCHA AQUÍ para ver el vídeo resumen de este día.

Metidos en agosto, tocó realizar una ruta por la mañana a la Cueva del Gato, ya que algunos compañeros no la conocían, y tenían ganas de rodar por esta zona de la Serranía de Ronda. Y creo que no les defraudó, pues se quedaron maravillados con su entorno y con la cantidad de personas que había disfrutando de sus frías aguas para refrescarse. Sin lugar a dudas, un lugar que hay que visitar y aprovechar para rodar por las carreteras de esta zona de la provincia de Málaga.
PINCHA AQUÍ PARA VER EL VÍDEO

Como no podía faltar una ruta a la costa para comer espetos, decidimos cambiar este año la costa malagueña por la costa de Granada, con la intención de llegar a Almuñécar a través de la Carretera de la Cabra. Un itinerario de lo más sugerente y atractivo para rodar en moto. Además nos juntamos un buen puñado de compañeros para realizar la ruta, pero ya se sabe que "mientras más gatos, más ratones" y no pudimos realizar la ruta al completo, así que filmamos sólo la bajada desde Granada a Almuñécar por la carretera ya mencionada, que hizo que muchos compañeros que no la conocían se estén planteando volver por estos lares. Al menos, sí pudimos disfrutar también de una agradable jornada rodando por la costa para realizar el regreso y de los suculentos espetos de sardinas, que estaban para chuparse los dedos. Un paseo al castillo de Almuñécar para bajar la comida y el regreso con un tráfico infernal por la A-45.
PINCHA AQUÍ PARA VER LA CARRETERA DE LA CABRA


Nuestra última ruta, nos ha llevado a la sierra de Aracena y Picos de Aroche, con un día muy nublado, que no nos ha permitido hacer una buena grabación del itinerario, pero que al menos si nos ha dejado disfrutar de los encantos de localidades como Almonaster la Real, Cortegana o Aroche. La pena, es que nos encontramos cerrados los castillos de Aroche y Cortegana. El de Aroche hay que pedir en el centro de visitantes que te hagan la visita guiada, y como era la hora de comer, preferimos irnos a refrescarnos y a tomar algunas viandas de la zona. El de Cortegana no habría hasta las 17:00 y teníamos que esperar una hora, a lo que la mayoría del personal dijo que "nanay de la china", porque aún nos quedaba todo el camino de vuelta.
PRÓXIMAMENTE PODRÁS VER EL VÍDEO AQUÍ




Esto sin contar las rutas que no hemos grabado, las salidas nocturnas para huir del calor, las salidas para tomar una cerveza con los amigos,...
La verdad es que no puedo quejarme. Un verano lleno de kilómetros con mis motos y siempre disfrutando de una compañía inmejorable.
Veranos como este los firmaba con los ojos cerrados.
Nos vemos en la carretera

martes, 15 de agosto de 2017

VACACIONES POR LOS PIRINEOS 2017

Después de un viaje siempre me cuesta mucho empezar a escribir, pues tengo la sensación de que con mis palabras no voy a ser capaz de transmitir todo lo vivido durante estos 9 días rodando sobre la moto, con amigos y disfrutando de Los Pirineos, que era una zona de España por la que todavía no había viajado. Pero hay que intentarlo y contar la experiencia, por si a otra persona le puede servir de utilidad a la hora de preparar su ruta o por si alguien, que ya ha estado, le ayudo a recordar carreteras o lugares, que le traigan buenos recuerdos.
Como todo viaje en grupo, este comenzó hace muchos meses, mayormente porque se suponía que nos íbamos a juntar siete parejas para rodar por Los Pirineos, y eso suponía una buena planificación. Ante dicha situación, se decidió establecer el "campamento base" en Vielha, capital del Valle de Arán, en el Pirineo catalán, para desde allí movernos y realizar nuestras rutas. Después vimos que ese planteamiento es erróneo para disfrutar de esta zona, por su extensión y porque las distancias no se pueden medir en kilómetros, sino en tiempo, ya que el tráfico y el trazado de muchas carreteras te limitan mucho a la hora de rodar. Si volvemos a subir nos lo plantearemos cambiando de lugar cada noche o cada dos noches.
Al final, de todos los que íbamos a ir, sólo quedamos tres parejas. Por diferentes causas, me iba a tocar otra vez ir en el coche escoba para no dejar sola a mi novia durante un viaje tan largo, pero gracias a Caren y a Eduardo, lo arreglamos para que no fuera sola y yo pudiera ir también en moto.
Y de este modo, quedamos Caren y Eduardo con la GS 1200, Isabel y José con la K1300, Flori con mi astra, como coche escoba, y yo con mi sporty 1200.
El sábado 5 de agosto, a las 6:00 am salíamos de Écija (punto de reunión) en dirección norte. De este primer día no hay mucho que destacar, ya que fue toda la mañana y parte de la tarde rodando por autovía hasta que llegamos a Zaragoza, con sus correspondientes paradas para echar gasofa, refrescarnos y comer algo antes de llegar. Buscamos rápidamente el hotel, dejamos el equipaje en las habitaciones, una duchita, motos al garaje (7'5€ por plaza) y a dar una vuelta para ver la "Pilarica"...
 Un bonito paseo por las calles céntricas de Zaragoza, mucho ambiente en las terrazas, aire fresco y la monumentalidad de la Basílica del Pilar. Muchas fotos y risas, y a buscar algún lugar para comer. Cerca del hotel, nos recomendaron una brasería,en la avenida de Madrid (brasería Maza), donde cenamos de lujo, a base de carnes de la tierra y vinos de la zona.
El hotel Delicias,, está ubicado en un barrio donde la mayoría de sus habitantes son inmigrantes. Es un hotel sencillo, con lo imprescindible para pasar la noche de forma aceptable y con la opción de guardar los vehículos en el garaje, como ya te he comentado antes. Pero no te lo voy a recomendar, por una cosa; al llegar al siguiente hotel, que era donde íbamos a pasar la semana, deshice la maleta y revisé un bolsillo interior donde había guardado algún dinero por no llevarlo todo encima. Mi sorpresa fue ver que ese dinero había desaparecido, al igual que otro elemento del neceser de mi pareja. Así que esa falta de seguridad, ya que las llaves te obligaban a dejarlas en recepción porque estaba abierta 24 horas, no me inspira confianza como para volver. De los errores se aprende, y os aseguro que es algo que no volverá a pasarme.
Al día siguiente, salimos de Zaragoza para dirigirnos hacia nuestro destino. Nos quedaban algo más de 300 kilómetros y no queríamos pisar autovía, así que salimos por la A-129 hasta Sariñena, adentrándonos en la región de los Monegros, que intercalaba tramos más rectos con otros más divertidos de curvas, pasando por zonas áridas y casi desérticas, a otras más pobladas de árboles. Al llegar a Sariñena, almorzamos en el bar de la piscina como auténticos chicarrones del norte, para coger fuerzas. Desde allí, por Huerto y Peralta de Alcofea hasta Barbastro, desde donde ya no dejamos de babear hasta llegar a Vielha por Benabarre, donde tomamos la N-230 en dirección norte. Me hubiese gustado mucho parar en estos dos pueblos, ya que tenían muy buena pinta, pero por otro lado, estábamos deseando llegar lo antes posible a Vielha y aún nos quedaban un buen puñado de kilómetros.

Desde Barbastro, ya comenzamos a subir a los Pirineos, pasando por carreteras muy divertidas entre gargantas, acompañadas por ríos y embalses, pasando por túneles y disfrutando de estampas que te obligan a parar cada pocos kilómetros para sacar una instantánea. Trazados divertidos, combinados con un asfalto en muy buen estado y una temperatura muy agradable para rodar, a pesar de estar a mediodía. Antes de llegar a Vielha, tuvimos que atravesar su túnel: más de 5 kilómetros rodando por las entrañas de la tierra con un descenso de las temperaturas de varios grados hasta que volvimos a salir al exterior. Las vistas del pueblo, con sus tejados de pizarra a dos aguas, rodeado de montañas dejaban una estampa de postal. No tardamos nada en encontrar el hotel Hipic, que está en la carretera que sale para Francia, y que en su día, debió concebirse como albergue de montañeros. Es muy rústico y muy "justito". Si vas de paso, está muy bien, ya que tiene un amplio parking exterior y un precio de 60 € con un desayuno de buffet incluido. Pero para estar una semana entera como nosotros, las camas, terminan pasando factura y la limpieza no es muy buena. Por contra, te diré, que el personal se desvive para que tu estancia sea lo más agradable posible y la barra de la sal de estar, pone las copas largas a 4'5 €.




La tarde de este primer día (con el disgusto después de ver lo que os comenté de la maleta), la pasamos conociendo la localidad. Por la tarde, Vielha es un hervidero de personas, entrando en las tiendas, paseando por sus concurridas calles o tomando alguna cerveza y un pincho en las terrazas de los muchos locales que hay en los alrededores del centro, cerca de la plaza del ayuntamiento, la iglesia y cerca del río que cruza la población. Esa noche cenamos en el bar Xatú, muy céntrico y con una amplia variedad de tapas. Pero al salir del establecimiento, que sería algo más de las 22:30, vimos que en la calle no quedaba ni el "Tato"... Entre la temperatura, que había bajado unos buenos cuantos grados, y la costumbre de levantarse temprano para disfrutar de las rutas de senderismo, la localidad queda sin ambiente. Por desgracia, nos enteramos el último día que el ambiente de juventud, estaba en la parte alta del pueblo siguiendo el curso del río, hacia la derecha.




Al día siguiente nos dedicamos a conocer un poco los alrededores del pueblo, ya que después de dos días rodando, no teníamos ganas de otra paliza de moto, así que nos fuimos a Baqueira-Beret, subiendo su puerto. Allí vimos caballos y vacas sueltas al igual que en los lagos de Covadonga y nos montamos en telesilla para subir a uno de los picos de la estación de esquí, disfrutando de unas vistas estupendas. De regreso a Vielha, comimos en un establecimiento de la travesía llamado Ço d'Oskar, al que fuimos en varias ocasiones por la calidad, el precio y el buen trato que nos dieron. Por la tarde cogimos  la carretera de Francia para acercarnos al pueblo de Bossóst, que es muy turístico para los franceses por su cercanía al país vecino, y donde acuden a comprar muchos productos españoles por sus mejores precios. Es un bonito pueblo con la estampa de tantos otros pueblos pirinaicos, con el río Garona mojando sus orillas y con una bonita iglesia románica. Ni que decir tiene, que tanto las carreteras de la mañana, como las de la tarde nos dejaron muy buen sabor de boca.
Esa noche nos fuimos a dormir temprano porque al día siguiente íbamos a realizar una de las primeras rutas que teníamos previstas.
Por la mañana, el fresco era más que notable y las nubes tapaban las cimas de las montañas que rodean el pueblo. Tras el desayuno, salimos de nuevo hacia Baqueira para comenzar a subir el puerto de la Bonaigua... ¡No vimos "na"! Rodábamos inmersos en las nubes y no se veía más allá de 3 metros de distancia. Como pudimos, nos quitamos la cola de coches que iban detrás de dos camiones cargados de troncos de árboles, y cuando comenzamos a bajar el puerto el día comenzó a abrir. Las vistas espectaculares, la carretera sinuosa va discurriendo junto a la rivera Pallaresa, donde veíamos a muchos grupos practicando rafting por el río. Llegamos a Sort, con su travesía a tope de coches y de gente para comprar décimos en la famosa administración de la Bruja Dorada. Como tantos otros, nos pusimos a la cola para adquirir nuestros décimos.

Desde allí, siguiendo por  la N-260, atravesando bosques y puertos de montañas, llegamos hasta La Seu d'Urgell, desde donde dirigimos nuestros pasos hasta Andorra por la N-175. Sólo os diré, que todo este itinerario es ideal para rodar en moto, y que no te aburres ni un momento en todo el trayecto hasta llegar a la aduana. Una vez que llegamos al corazón de Andorra la Vella, nos pusimos como tantos otros a "marujear", pero si os soy sincero, en complementos de motos, no vi esos buenos precios de los que tanto habla la gente. No nos entretuvimos mucho, porque se empezaba a hacer tarde y nos quedaban un montón de horas hasta llegar al campamento base (¿entiendes ahora por qué decía que es mejor tener varios lugares para hacer noche? De ese modo no hay que volver para atrás).

Al llegar de nuevo a Sort, cambiamos el itinerario, regresando por el Valle de la Noguera hasta La Pobla de Segur: ¡espectacular!.. Desde allí, nos adentramos por carreteras más estrechas y con más acantilados y cortados para llegar a Pont de Suert. Hubiésemos disfrutado más de este camino si no nos hubiese pillado el atardecer, ya que las montañas, nos hacían rodar casi en penumbras. Al llegar a Pont de Suert ya era de noche y nos quedaban 40 kilómetros de curvas hasta Vielha por una carretera estupenda que permite mantener un ritmo alegre. El problema es que la temperatura había descendido a unos 10ºC y hacía una sensación de frío por el aire del norte, que nos tenía a todos congelados.
Al llegar a Vielha, nos dirigimos a nuestro bar preferido, que nos atendió con una olla aranesa bien caliente para que entráramos en calor. Eso, las dos botellas de vino que nos hincamos y los chupitos de la casa nos resucitaron (Nota mental: echar ropa de abrigo para ir Los Pirineos aunque sea verano)
El día siguiente nos lo tomamos con mucha calma, ya que el frío (hasta 6ºC) y la incesante lluvia, desaconsejaban montar en moto después del frío del día anterior, y nos dedicamos a pasear por el pueblo, entrando en los bares a beber cerveza, ,en las tiendas a comprar y a descubrir nuevos locales, como el restaurante Chapeau, donde almorzamos de lujo, y al que volveríamos más veces en los siguientes días.
Nueva ruta: en esta ocasión la idea era entrar en el Pirineo oscense, para visitar Aínsa, y desde allí entrar en Francia por el túnel de Bielsa: las carreteras no defraudaron, ni siquiera, una que nos recomendó el GPS para acortar unos kilómetros, y que puedes verla pinchando aquí.
Aínsa, pertenece a esa comunidad de pueblos más bonitos de España, y desde luego, el título lo tiene bien ganado por el buen estado de su casco histórico y sus bellas calles y la plaza mayor, rematada por la torre de su iglesia románica, desde donde tienes unas vistas fantásticas, así como las murallas de su castillo, en el que se usan las torres como centros de interpretación del cercano PN de Ordesa y Monte Perdido.


Ponemos rumbo Francia por la A-138, con idea de comer en algún pueblo antes de entrar en el país vecino, pero por un despiste y falta de entendimiento, nos saltamos el último pueblo y entramos con una fina lluvia, en Francia por el túnel de Bielsa, que ni es tan ancho, ni tan largo como el de Vielha.

Conocedor de algunas costumbres francesas para comer, y viendo la hora que era, intuía que ese día no íbamos a comer. Además, las primeras poblaciones eran pequeñas aldeas de cuatro o cinco casas, y desde luego no había bares. Al llegar a  Aragnouet, vimos a la entrada del pueblo la oficina de turismo, y "chapurreando" algo de francés, pude enterarme que muy cerca había un bar donde podíamos comer. Bendita confusión que no nos dejó parar en España para comer. El local (Le Relais de Neouvielle) era de lo más coqueto y el ambiente de lo más agradable. Si te imaginas un café de los años 30' en París, la idea era lo mismo, con una suave música de fondo, una decoración muy estudiada y unas camareras"superamables"que nos atendieron de maravilla. Comimos "super", como dicen por aquellos lares, y todavía me acuerdo del brownie que me zampé y que estaba como para comerse una espuerta llena, como decía Eduardo.
 Desde allí, acompañados por la fina lluvia, llegamos a Arreau, desde donde se suponía que íbamos a subir al Tourmalet, pero un error de cálculos, nos metió por una estrecha carretera en medio de un bosque que nos llevó hasta el Col de Beyrédes (1417m). Al llegar a la cima, nos quedamos con la sensación de estar perdidos, y al preguntar a un señor francés que pasaba por allí, nos recomendó que volviésemos por donde habíamos llegado. Al bajar a Arreau, viendo la hora que era y que el tiempo se ponía peor, decidimos comenzar el regreso hacia Bossóst, pasando por Bagnères-de-Luchon. Pero para ello había que atravesar el Col de Peyresourde  (1569m) y el Coll de Portillón (1320m). Aclarar que lo de "col", es lo que nosotros llamamos "puerto de montaña". Así que imaginad, el camino que hicimos entre la lluvia, los puertos de montaña con curvas de primera, el tráfico, un compañero que iba en reserva, la calzada resbaladiza y un rato que nos perdimos las motos del coche escoba... Pero aún así, mereció la pena rodar por esas carreteras pintadas para animar a los corredores del Tour de Francia y las vistas que nos ofrecían las montañas.


Para el siguiente día, nuestra último día en Los Pirineos, decidimos subir de nuevo el Puerto de la Bonaigua, ya que no daban agua y podríamos disfrutar de las vistas, para luego acercarnos hasta el Pantano de la Torrassa y desde allí subir a Espot, un pueblo desde el que se accede en land rover (10'50€ por "barba") hasta el lago San Maurici. Una vez allí, nos dimos cuenta que esos 10€, merecen la pena pagarlos: ¡Qué paisajes! Tened en cuenta, que el P.N d'Aigüestortes, es el único de toda Cataluña, y está muy protegido por su riqueza. Desde allí disfrutamos de un paseo de media hora hasta unas cascadas cercanas, en las que se veía el agua caer desde lo alto de la montaña, atravesando el bosque de pinos y abetos. Comprendimos por qué, había tanta gente de vacaciones para hacer las diferentes rutas que te proponen las oficinas de turismo de la zona. Pero si vas en moto, y quieres disfrutar de las carreteras, no puedes querer tenerlo todo.

 De regreso a Vielha, antes de subir el puerto de la Bonaigua, desde la cara sur, paramos junto al Bosc de Gerber, dejando las motos junto a la carretera y adentrándonos por un camino del bosque hasta una cascada que se ve caer desde la carretera. Mereció la pena el paseo. Mucho más bonita y espectacular que la que vimos en el parque natural.

Ducha calentita, cena, de nuevo, en el Chapeau y a dormir temprano, que al día siguiente había que empezar el regreso.
Del regreso, sólo os contaré que lo hicimos bajando por la N-230 hasta Lleida, donde tomamos la autovía de Zaragoza hasta encontrar el desvío de Mequinenza, para tomar la N211, que nos llevaría a Alcañiz, donde habíamos quedado con nuestros amigos Manolo y Paquí, que estaban echando unos días por la zona.
Desde allí a Teruel, que dejamos a un lado, para continuar hasta Cuenca por la N-330... Este tramo, entre estas dos bellas ciudades me encantó, rodando junto al río Turia, por desfiladeros y bosque mediterráneo. Disfruté mucho de este paseo. Buscamos el Hotel Victoria (este sí que os lo recomiendo, aunque las plazas de garaje, se cotizan a 15€, aunque tres motos caben perfectamente y salen a 5 pavos. Noche en Cuenca cenando en la zona de tapas: ¡qué ambientazo! Y las copas largas en un local llamado la Grotte, por estar dentro de una gruta junto al río, muy cerca de las Casas Colgadas de Cuenca. La zona de ocio de la juventud, la atravesamos porque estaba muy cerca del hotel, pero la hora recomendaba tocar retirada, ya que íbamos un poco perjudicados y al día siguiente tocaban unos 500 kilómetros. Prefiero no hablar de este camino de vuelta por autovía casi todo el trayecto, con mucho aire y una calor, que casi había olvidado.




En resumidas cuentas: el viaje en moto a Los Pirineos, es muy recomendable, por la temperatura que hace durante el verano, por el paisaje, por sus carreteras sinuosas, por sus pueblos y su gastronomía, por la gente agradable que te encuentras, y si encima, vas con una compañía tan estupenda como la que yo he disfrutado, entonces el viaje se convierte en una experiencia inolvidable.
Consejos que me doy a mi mismo, después de esta experiencia:
Llevar ropa de abrigo, porque como bajen las temperaturas, estarás como si ruedas por aquí en invierno.
Echa un traje de agua, porque mojar, te vas a mojar
Lleva los neumáticos con pocos kilómetros, porque en más de una curva te verás apurado
Ten paciencia al subir un puerto de montaña si pillas caravana, porque suele haber bastante tráfico.
Plantea el viaje entrando de Este a Oeste, o al revés, haciendo un recorrido lineal, que no te obligue a tener que volver al punto de partida, a no ser, que una zona te interese de manera especial y quieras dedicarle un par de días.
Márcate rutas de unos 300 kilómetros como mucho, ya que eso te permitirá pararte más y disfrutar de los pueblos y del entorno que encontrarás a tu paso.
La oferta de hoteles y campings es bastante amplia, así que si no vas con un grupo demasiado grande, es posible que encuentres alojamiento sin tener que reservar primero, aunque no te fíes, porque es una zona muy turística
Y el último consejo: disfruta mucho de cada momento, porque te aseguro, que las sensaciones que sentirás al atravesar algunos tramos te harán que quieras gritar de emoción ante el cúmulo de sensaciones que experimentarás.


Nos vemos en la carretera
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