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TU BLOG DE RUTAS POR ANDALUCÍA

jueves, 20 de agosto de 2015

VACACIONES 2015 (6 Y 7 de agosto)

Castillo de Sigüenza
Amanece nuestro tercer día de vacaciones. Hoy no tenemos demasiada prisa y nos vamos tranquilos a desayunar a la Plaza Mayor, mientras contemplamos la imponente fachada de la catedral y nos entretenemos mirando los agujeros de balas que hay alrededor de las saeteras de la torre. Está claro que por el sur las tostadas están más ricas y no te clavan tanto como por aquí. Tras desayunar, nos salimos por una de las antiguas puertas de las murallas que protegían la ciudad medieval, y haciendo caso a un paisano nos damos un agradable paseo por los alrededores de las murallas hasta llegar al castillo que corona y defendía la localidad. Hoy día convertido en Parador de Turismo, sólo se puede visitar lo que fue el patio de armas (jardines del parador) y la cafetería. De todas formas, su presencia es imponente. Bajamos por las callecitas que se internan en el barrio medieval y exploramos "nuestro" barrio a la luz del día disfrutando de sus rincones.
Jardines del Parador de Sigüenza



Catedral de Sigüenza

Puerta de Hierro (Sigüenza)
Tras recoger nuestros vehículos...-¿Os he dicho ya que yo iba en coche y ni me acordaba de mi moto?-... Salimos de Sigüenza por una estrecha carretera, con alguna que otras irregularidades en el asfalto en dirección a Medinaceli (Soria). Al llegar a dicha población, nos encontramos una ciudad moderna de anchas avenidas y edificios nuevos... nada parecido a lo que esperábamos, pero enseguida vemos las indicaciones de la Medinaceli antigua, y siguiendo dichas indicaciones empezamos una fuerte subida que nos conduce hasta dicha población, pudiendo contemplar desde lejos la forma cuadrada de su castillo, hoy convertido en cementerio. Al entrar en el pueblo te encuentras con un arco romano junto a la carretera y al adentrarte más comienzas a circular por edificaciones antiguas construidas con recias piedras. Buscamos la Plaza Mayor para dejar los vehículos y a partir de ahí comenzamos a explorar a pie sus calles y la iglesia parroquial para contemplar su famoso Cristo de Medinaceli.
Plaza Mayor de Medinaceli

Arco romano de Medinaceli

Cristo de Medinaceli

Castillo de Medinaceli
Por una bonita carretera que pasaba junto al río Jalón, dentro de un cañón, llegamos hasta la localidad de Arcos de Jalón. donde dimos buena cuenta de la comida, acompañada de vino de la tierra (con moderación). Tras la comida pusimos la directa hacia el norte para entrar en la provincia de Zaragoza buscando la localidad de Calatayud. Mientras nos adentramos entre sus calles buscando el casco histórico me di cuenta que me había equivocado en la planificación del día... Nos habíamos distraído mucho en Sigüenza por la mañana y aún nos quedaba mucho por ver. Enseguida nos dimos cuenta que Calatayud necesita un día entero para disfrutarla, así que le preguntamos a la primera persona que nos tropezamos que era lo más imprescindible que había que ver de Calatayud. Resulta que era una estudiante de turismo y se ofreció a acompañarnos y enseñarnos el barrio judío y algunos de los cinco castillos que defendían la ciudad, dándonos en una hora una lección estupenda de arquitectura y de historia.
Calatayud (Zaragoza)

Calatayud (Zaragoza)

Castillos y murallas de Calatayud sobre el barrio mozárabe

Salimos rápido de Calatayud y nos adentramos en una preciosa carretera con un trazado muy divertido (A-202) para llegar al Monasterio de Piedra. Cuando llegamos a la taquilla (18:40), vemos dos cosas que no nos gustan: 15€ por persona y último pase para la visita 19:00... Para colmo nos indican que se necesita un mínimo de dos horas para verlo y aún estamos a más de 150 kms de Sigüenza. No sirve de nada llorarle para que nos deje echar un vistazo rápido, así que buscamos los vehículos y continuamos por la misma carretera hasta Molina de Aragón, donde su soberbio castillo nos da la bienvenida. Como va siendo tarde, buscamos una agradable plazuela para refrescarnos y hacer planes para volver en otra ocasión para visitar el Monasterio de Piedra y Calatayud.... Y ya puestos también Molina de Aragón, ya que hemos llegado cansados y no nos apetece ponernos a visitar esto. Preferimos relajarnos, cerveza en mano, ya que nos queda un buen tirón hasta nuestro palacio medieval regresando por la N-211
Molina de Aragón
Monasterio de Piedra
Molina de Aragón
 Viernes 7 de agosto: hoy toca abandonar nuestro pequeño palacete de Sigüenza y encaminar nuestros pasos un poco más hacia el norte para buscar la localidad soriana de El Burgo de Osma. A nuestro paso nos esperan bellas carreteras de esas que te hacen disfrutar de tu moto (pero yo sigo sin acordarme de mi moto), pasando entre desfiladeros y junto a localidades que conservan restos de las murallas que un día las defendieron, como es el caso de Rello. Tenemos prevista hacer una parada en Berlanga de Duero, y mientras nos vamos acercando a esta localidad entre campos de girasoles amarillos como la camiseta del Cádiz, que contrastan con el verde de los bosque, empezamos a observar en la lejanía la silueta del castillo de esta localidad y la muralla que un día protegía la villa. Paramos junto a las puertas del castillo y compramos las entradas para visitarla. La empinada cuesta que conduce a la fortaleza y el calor del día hacen desistir a Paqui e Isabel, que se ofrecen para esperarnos en la Plaza Mayor tomando un refresco. Los demás hacemos de tripas-corazón y comenzamos el ascenso entre risas y jadeos. Allí nos espera una joven guía que nos cuenta todos los pormenores de la fortaleza y sus curiosidades. Al bajar, nos adentramos entre sus calles y al encontrar la colegiata, traspasamos sus puertas para quedarnos maravillados con su imponente retablo. Otro cantar, fue el encuentro de la señora que estaba al cuidado de la colegiata, que no nos dejaba ni respirar con su incesante: -¡No fotos!, ¡No pisen la alfombra!, ¡No fotos!.
Molina de Aragón
Castillo de Berlanga de Duero


Colegiata de Berlanda de Duero
Retablo de la Colegiata de Berlanga de Duero

Al reunirnos con el resto del grupo, seguimos con la tradición de refrigerarnos por dentro para el siguiente tirón. Nos aconsejan que no sigamos el camino que teníamos previsto porque es más largo y que tomemos un atajo por Morales y Recuerda para llegar hasta Gormaz, que será nuestro siguiente destino antes de llegar a El Burgo de Osma. La carretera lamentable: estrecha y bacheada como si la hubiesen bombardeado. Menos mal que eran pocos kilómetros. Una vez en Gormaz, vemos que la localidad son cuatro casas, pero la imponente fortaleza califal continúa imperturbable la vigilancia de los caminos. Allí nos informan que se puede subir hasta la puerta con los vehículos, pero sólo mi "buen" José se anima a acompañarme a conquistarla. A pesar de estar derruida, su estampa, sus dimensiones y las vistas que ofrece hacen que mereciera la pena la subida. Allí nos indican que nos acerquemos hasta un pueblo cercano llamado Quintana de Gormaz para comer en una pequeña tasca donde la dueña nos daría de comer un menú a estupendo para recuperar fuerzas.






Gormaz (Soria)


Alcazaba de Gormaz

Alcazaba de Gormaz



















Entramos en El Burgo de Osma por la SO-160 encontrando una zona de baño del Río Ucero, lo que nos animó a dejarnos de ver tantas piedras y darnos un baño relajante en algún río de frías aguas. Pero lo primero era encontrar alojamiento. Comenzamos a visitar hostales que los lugareños nos iban recomendando hasta que uno de ellos nos indicó uno a la salida del pueblo en dirección Soria por la N-122 detrás de una gasolinera y que seguramente nos guardaría las monturas. Efectivamente; buen precio, alojamiento aceptable y sitio de sobra para guardar las motos. Mientras rellenamos el papeleo le decimos que nos queremos acercar a la zona de baño que habíamos visto, pero nos dicen que posiblemente está prohibida y nos indica otro lugar mejor muy cerca del hostal para bañarnos en el río Avión, debajo de un puente romano. Al llegar en menos de 10 minutos, vemos una familia que se se está marchando y nos deja para nosotros solos el río...¡ En la gloria estábamos! Un baño de estos despierta a cualquiera. Con la caída del sol volvemos al hostal y tras la ducha y guardar las motos en un galeón, nos damos un paseo buscando el centro de la localidad, encontrando a nuestro paso la Antigua Universidad de Santa Catalina, convertida hoy en día en un hotel balneario que nos dejó a todos con la boca abierta al entrar a su patio interior. Desde allí continuamos bajando por la travesía hasta encontrar la calle Mayor, porticada. Por la tarde-noche queda cerrada al tráfico, pero por la mañana la abren y se puede llegar con la moto hasta la oficina de turismo o hasta la misma catedral. Nos recomendaron un restaurante en la Plaza Mayor muy cerca del ayuntamiento donde dimos buena cuenta de los caldos de la tierra y de sus viandas. De postre un gintonic en la plaza disfrutando del más que fresco de la noche. Menos mal que echamos las chaquetillas.
Llegamos a El Burgo de Osma
Río Avión


Balneario de El Burgo de Osma

Plaza Mayor de El Burgo de Osma

Plaza Mayor de El Burgo de Osma

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miércoles, 19 de agosto de 2015

VACACIONES 2015 (4 y 5 de agosto)

¡Ya estamos de vuelta! Ocho días y siete noches recorriendo algunos de los pueblos más bonitos del centro de la Península Ibérica; tres parejas, dos motos y un coche... Sí; has leído bien: un coche, y lo peor es que me ha tocado a mí. Después de varios años sin poder escaparme una semana entera con la moto, por fin parece que el 2015 se presenta propicio para hacer un recorrido que llevaba tiempo deseando hacer, pero por problemas con las cervicales, mi novia no se encontraba en disposición de montar en mi sportster con la suspensión tan dura, así que decido hacer la ruta planteada con el coche, para no dejar tirados a los colegas  con los que íbamos a hacer el recorrido. Supongo que no hace falta decir cómo echaba de menos mi moto cada vez que entrábamos en una preciosa carretera de montaña plagada de curvas y con paisajes espectaculares....
La idea original de nuestra ruta era subir por el centro de la península para hacer la primera noche en la localidad de Sacedón (Guadalajara). Posteriormente subiríamos un poco más para visitar otros pueblos de Guadalajara y de Soria, y después nos dirigiríamos hacia Aragón para comenzar nuestro regreso por el Levante. Cómo antes de salir habíamos visto que durante nuestra semana de vacaciones iban a llegar algunas tormentas por el este de la península, decidimos seguir nuestro plan hasta Sigüenza y una vez allí, según estuviera la meteorología veríamos el camino a seguir, ya que las opciones para visitar eran muchas y mojarse por mojarse me parece un poco tonto.
Tembleque (Toledo)
Pastrana (Guadalajara)
Martes 4 de agosto (primer día): Como de costumbre, me toca esperar a que lleguen mis compañeros de viaje (las cosas de ir con mujeres). En el silencio de la madrugada se escucha desde lejos cómo truenan sus dos drag-stars... saludos, nervios, traspasamos algunas de los bultos que llevan en las motos en mi coche y tiramos milla... Hoy nos esperan cerca de 600 kms para llegar a Sacedón y con la idea de hacer un alto en el camino en la localidad de Tembleque para visitar su plaza mayor, en Tarancón para comer y en Pastrana para ver el pueblo antes de terminar la ruta. Nada que destacar del paseo por autovía exceptuando un pequeño percance con el casco de Paqui, que perdió uno de los enganches de la visera y tuvimos que quitársela para el resto del viaje. Hasta Tarancón, desde Tembleque, es un itinerario sin apenas atractivo, tanto desde el punto de vista del paisaje como por el trazado, pero desde Tarancón la cosa va cambiando y mejorando, sobre todo a medida que vas llegando a Pastrana por la CM 200. Allí, aparcamos en la plaza mayor y nos dimos una vuelta por la localidad para disfrutar de su sabor de antaño a pueblo medieval. Un café y rumbo hacia Sacedón por la CM 2009. El itinerario cambia drásticamente y se vuelve mucho más atractivo con un trazado espectacular entre las montañas que son la antesala de la Alcarria. Sin problemas encontramos el hostal Mariblanca en el centro de la localidad y nos guardan las motos en sus instalaciones mientras rápidamente nos cambiamos y nos damos un chapuzón en la piscina antes de irnos a dar una vuelta y cenar. El día ha sido largo y después de un gintónic, el cuerpo pide cama, así que todos a dormir.



Túneles para llegar a Sacedón (Guadalajara)















Amanece el miércoles 5 de agosto, y tras desayunar en la cafetería situada junto al hostal, sacamos las motos de la cochera y salimos por la N-204 rodeando el Embalse de Entrepeñas en dirección Cifuentes. Preciosa carretera, con un trazado muy divertido y con bonitas vistas del embalse y la sierra, a pesar de la considerable falta de agua. Llegamos a Cifuentes y nos topamos con las indicaciones del castillo, así que subimos hasta donde estaba ubicado contemplando unas bellas vistas de la localidad. Por desgracia no se permitía la visita al castillo y decidimos acercarnos a su Plaza Mayor para tomarnos unas cervecitas bajo sus soportales después de visitar su casco histórico.
Castillo de Cifuentes (Guadalajara)

Plaza Mayor de Cifuentes

Plaza Mayor de Cifuentes

Tras la cervecita de rigor, continuamos hacia el norte buscando la preciosa localidad de Sigüenza, enlazando en la A-2 con la CM-1101 para alcanzar nuestro objetivo. Cuando llegamos seguimos las indicaciones del casco histórico y llegamos hasta la misma catedral, aparcando los vehículos junto a la Plaza Mayor. Nos quedamos maravillados, pero viendo la cantidad de visitantes que había empezamos a dudar que pudiéramos encontrar alojamiento. Soltamos los cascos y los bultos y nos dirigimos a la oficina de turismo para que nos indiquen posibles alojamientos de esos que van con las 3Bs... Empezamos a llamar, a preguntar en diferentes recepciones pero unas veces no tenían alojamientos, otras veces no tenían lugar para guardar las motos,... y quiso la suerte que José entrara a preguntar en un bar que nos habían indicado que tenía casas rurales... Tras hablar con el encargado nos deja una casa que antaño fue un antiguo palacete en el corazón del casco medieval, frente a la Casa del Doncel, con dos apartamentos y encima nos dejaba las llaves de su garaje particular para guardar las motos. Ya puestos decidimos comer en su bar porque, dicho sea de paso, tenía una pinta estupenda la vitrina llena de tostas y tapas.
Nos ubicamos en nuestros aposentos y salimos de Sigüenza para dar una pequeña vuelta por la tarde para acercarnos a las localidades de Atienza y Jadraque. El castillo de Atienza estaba en mal estado pero se podía recorrer entero libremente, aunque el casco histórico si que merecía la pena. Sin embargo, Jadraque tenía poco atractivo mientras que su castillo era imponente, aunque sólo pudimos pasear por fuera de las murallas. De regreso a Sigüenza nos paramos en la Plaza Mayor para refrescarnos el gaznate ante la expectación de todo el público ante el estruendo que formaban mis dos compañeros de viaje con sus monturas. Tras la ducha decidimos salir a cenar y como habíamos pasado por una taberna que tenía muy buena pinta, que quedaba muy cerca de la casa, nos dirigimos allí. Restaurante Gurugú, en la plazuela de la antigua cárcel, y posteriormente nos enteramos que está catalogado como el cuarto mejor restaurante de Guadalajara, siendo su especialidad las tapas medievales. ¿Qué que es eso?... Pues comidas que se elaboran como se hacían antes del descubrimiento de América y que no contienen ninguno de los ingredientes traídos desde esas tierras. Un poco raras, pero sabrosas. Tras una copita en un garito situado junto a la Puerta de Hierro nos vamos a dormir, ya que el siguiente día también será largo
Llegada a Sigüenza

Junto al ayuntamiento en la Plaza Mayor

Vista de la Catedral desde el ayuntamiento

El doncel de Sigüenza

Al fondo, el castillo de Atienza



Plaza Mayor de Atienza


Castillo de Jadraque


Próximamente seguiremos contándoos como fueron aconteciendo los días de nuestra ruta por tierras de Guadalajara y Soria. Y yo ni me acordaba de mi moto.
Cervecita en la Plaza Mayor de Sigüenza

CONCENTRACIÓN DE GÓIS-PORTUGAL (2015)

Hace unos 4 años, volviendo de una ruta, nos paramos en un área de servicio para que la sangre volviera a correr por nuestros maltrechos culos. Estando allí, comenzamos a hablar con un camionero portugués que nos habló de una concentración cercana a la ciudad de Coimbra, que según le habían dicho estaba mejor que Faro. Esa concentración se llevaba a cabo en una pequeña localidad en el interior del país luso, llamada Góis... Desde entonces, a lo largo de estos años, hemos coincidido con varios portugueses que también nos habían hablado de esa concentración, contándonos maravillas. Después de la edición del año pasado, leí en la revista Mondo-Biker un artículo escrito por Schumaker de Lucena contando su experiencia en dicha concentración y eso me abrió aún más el gusanillo. Para colmo, en la concentración de Las Záguilas, el dueño de uno de los tenderetes nos volvió a hablar estupendamente de dicha concentración y fue el detonante... Muchos de los que estábamos allí comenzamos a plantearnos la posibilidad de ir este año, pero la cosa se quedó ahí, pues hasta agosto faltaba mucho y casi todos teníamos ya planes para el verano.
Por circunstancias de la vida, se me cuadró bien lo de poder ir este año a Góis, así que empecé a avisar a los miembros del grupo y a otros colegas para ver si se animaba alguien a acompañarme. Aunque muchos eran los interesados, sólo se apuntaron Luis y Germán, pero con la condición de salir por la tarde ya que ellos no podían desatender sus respectivos negocios. Miro la ruta que me recomendaba la guía repsol de internet y veo que hay que pillarse autovías portuguesas: para colmo, Luis propone que lo mejor es rodar por el país vecino lo menos posible para evitar tener que repostar mucho, ya que la gasolina está mucho más cara. No hay problema. Miro mis mapas de carretera y cojo el trayecto más derecho desde España hasta Góis y todo está listo. El viernes 14 de agosto a las 17:20 estamos saliendo de la Nueva Andalucía (venta situada en la A-92) con intención de coger en Sevilla la autovía de la Ruta de la Plata y subir a "toda leche" hasta Cáceres para que cundieran los kilómetros.
Antes de llegar a Mérida hacemos un alto para repostar y al llegar al surtidor nos encontramos a un chico llenando su sportster modificada por él mismo. -¿Vas para Góis?...-Si. ¿Y vosotros?... -También. Si te apetece vente con nosotros..... Y así, nos juntamos cuatro monturas para hacer el camino. Hasta Cáceres nada que reseñar... Mucha autovía, mucho tráfico y muchos kilómetros pasando bajo nuestras ruedas. Al llegar a Cáceres nos desviamos hasta Malpartida de Cáceres, donde tomaríamos la carretera que nos llevaría a entrar a Portugal por el puente romano de Alcántara. Nuestro objetivo era llenar los depósitos antes de entrar en Portugal y así lo hicimos. Al llegar a la frontera el crepúsculo nos dejaba poca luz natural, justo cuando las curvas empezaban a multiplicarse. Al entrar en Portugal sólo teníamos que seguir las indicaciones de Castello-Branco, al que llegamos sobre las 22:30 más o menos. Como vimos las indicaciones del McDonals en la circunvalación decidimos acercarnos por allí para cenar algo antes de continuar. Tras llenar la tripa volvimos a las motos para hacer los aproximadamente 130 kms que nos separaban de Góis. Intuíamos que la carretera iba a ser de curvas por las indicaciones del mapa, pero lo que no sospechábamos, era lo largo que se nos iba a hacer el camino... Entre la noche cerrada, los bosques que rodeaban la carretera y que no dejaban ver nada a nuestro alrededor, frío, viento fuerte y para colmo niebla... ¡Parecía que algún "zaborío" se estaba llevando a patadas el pueblo más lejos!... Al no conocer la carretera íbamos con mucho tiento, menos Jairo, que pasaba la carretera como si la conociera de toda la vida. ¡"joputa", cómo le pega a la moto a pesar de la horquilla springer!. Al salir de un pueblo, cuando ya nos estábamos planteando montar las tiendas al lado de la carretera, vimos a Jairo que nos esperaba al lado de un cartel que ponía Góis a 40 kms...Vimos algo de luz y eso nos animó a continuar nuestro camino.
Al llegar a un panel indicativo que ponía Góis a 10 kms empezamos a ver unos cañones de luz a lo lejos, al fondo del valle, que nos indicaban que estábamos a punto de llegar a nuestro destino. Efectivamente, sobre las dos de la madrugada llegamos al pueblo. Por 25€ nos inscribimos y nos dieron la bolsa con la camiseta, un parche, una pegatina, 2 cervezas, un rollo de papel higiénico (bendito sea) y la dichosa pulserita, sin la cual, no puedes acceder al recinto. Entramos, y después de 45 minutos buscando sitio para acampar todos juntos, decidimos que es imposible, así que en un hueco se acomodan Jairo y Germán con sus tiendas y Luis y yo decidimos compartir la mía, que es más espaciosa y porque no había hueco para la suya. Una vez instalados, a pesar del cansancio, decidimos explorar un poco el terreno... No hay duda de que es una concentración multitudinaria, ya que se ven motos aparcadas, gente y tiendas de campaña por todos lados. A través de un puente de madera pasamos al otro lado del río, vigilado por guardas de seguridad que piden que se les enseñe la pulsera. Entramos en una avenida repleta de puestos de comida rápida y tenderetes de accesorios para motos y bikers, camisetas, tatuajes,... Decidimos pillarnos un bocata de pan con chorizo y acercarnos a dar buena cuenta de las dos cervezas que nos han ofrecido mientras vemos el concierto, pero al llegar a la carpa principal no nos encontramos con un grupo tocando. En su puesto hay un Dj sobre el escenario y aquello parece una discoteca de Ibiza con toda la peña puesta hasta el culo... Mucho desface y un ambiente que ninguno nos imaginábamos. Nos tomamos las cervezas a ver si así nos animamos nosotros también y nos ambientamos, pero el cansancio empieza a hacer mella y decidimos volver a las tiendas a descansar algo. Son más de las 5:00 cuando nos metemos en el saco de dormir, porque os aseguro que hacía un frío del carajo. Mientras nos echábamos a dormir comentamos que aquello no se parecía nada a lo que estábamos acostumbrados e incluso nos planteamos volvernos el sábado si aquello no nos convencía. No había personal de la organización a quien pedir información y tampoco un programa para poder saber a qué hora tenían lugar los distintos eventos. Luis no tarda ni 5 minutos en quedarse dormido...¿Qué cómo lo sabía?... Pues porque el tío parece un tractor roncando... Entre sus ronquidos y la pendiente en la que nos instalamos que me tuvo toda la noche resbalando para abajo y yo subiendo para arriba, se me hizo eterno el tiempo que estuvimos acostados.
Al salir de la tienda nos encontramos un tiempo fresco y un paisaje magnífico, donde el recinto de la concentración queda rodeado de montañas envueltas por bosques de pinos y un río atraviesa el entorno donde se desarrolla la concentración, habiendo varios puentes de madera para acceder de un punto a otro.



Después de asearnos un poco salimos a tomar café y a desayunar algo para explorar el terreno a fondo. Aquello empieza a tener otro color y comenzamos a verle el atractivo al sitio. Un tío de Jairo, que monta un puesto de camisetas, nos orienta un poco sobre lo que podemos hacer hasta la tarde y nos invita a que nos acerquemos hasta la zona de los chiringuitos ubicados junto a la playa fluvial donde toda la "peña" se acerca para darse un baño. En el camino encontramos dónde se encuentra la zona reservada para el Bike-Show y vemos algunas motos que van entrando para el concurso y la exposición, que no será hasta por la tarde. Junto al paseo del río vamos viendo cientos de motos aparcadas, furgonetas, tiendas montadas en los arriates o junto al río; pasamos el puente romano y ya llegamos a los chiringuitos. Allí estaba el famoso chiringuito con las mesas dentro del río pero no logramos coger asiento en esas mesas, aunque sí pillamos un sitio privilegiado junto a una de las playas del río donde, con cerveza en mano, veíamos pasar la gente y a las portuguesas bañarse. Sabíamos que eran portuguesas porque ya nos habían advertido que casi todas se bañan en tanga, así que nos dedicamos a disfrutar de las vistas y de la Sagre frequita durante un buen rato. Al levantarnos para seguir investigando, nos encontramos con Schumaker que había venido a hacer un reportaje para la revista. Nos indicó que por la noche la zona de los chiringuitos está muy animada con música en directo y bastante peña por allí. De paso nos recomendó una plaza del pueblo llena de puestos de comidas caseras que por poco dinero ofrecían menús para los motoristas. Le hicimos caso y nos acercamos a comer allí. Buen precio y comida casera con buen sabor.
Tras la comida volvimos al recinto de la concentración y nos acercamos a otro chiringuito al lado del río que estaba justo entre la entrada del recinto de la concentración y la zona del Bike-Show. Allí hicimos tiempo hasta que abrieron la puerta del evento dando paso a un marco inmejorable para el concurso... Mucha gente, motos espectaculares y una arbolada junto a la orilla del río. Fueron muchas las motos que captaron mi atención, pero sobre todo, una sportster con chasis rígido y estilo bobber de la vieja escuela fue la que me hizo babear hasta agotar mis reservas de saliva.
 Al salir del Bike-Show, bien entrada la tarde empezó mi "sanbenito"... Mi estómago empezó a avisarme de que algo no iba bien. Pensé que se estaba quejando porque el arroz del almuerzo ya estaría en los pies y nos fuimos a comer una pizza entre los cuatro... La cosa iba a peor... Empecé a notarme muy flojo así que decidí tumbarme un rato en la tienda mientras que los demás se iban a la entrada de la concentración a ver entrar y salir motos. Cuando me llamaron para ir a cenar casi no podía tirar de mi cuerpo y el malestar del estómago era insoportable, así que eché mano de uno de los rollos de papel que nos dieron en la inscripción y me metí en uno de los servicios de un chiringuito, ya que los servicios comunes de la concentración estaban que daban pena a pesar de que lo limpiaban con asiduidad. Mientras que Luis y el resto hablaban con un grupo de los "Jartibles" de Palomares del Río, yo me senté en una silla porque no podía tirar de mi cuerpo, y cuando el malestar llegó a su punto más elevado con calambres en el estómago y las manos temblorosas, me acerqué ayudado por mis compañeros de viaje a una ambulancia que había aparcada por allí cerca. Tras comprobar que mis constantes vitales eran correctas, decidieron llevarme al hospital para averiguar por qué me sentía tan flojo y se me venía el cuerpo abajo. Tras una hora, aproximadamente, deciden pincharme algo para aliviar el malestar del estómago y me recomiendan que coma algo suave y que descanse. Con el pinchazo me encontré algo mejor y nos fuimos a un bar situado en una calle que a mi me recordó la calle Infierno de Jerez, donde un montón de descerebrados hacían el cafre con sus motos a pesar de los avisos de las autoridades. Al volver al recinto de la concentración opto por dejar a mis compañeros de viaje allí para irme a la tienda, ya que no iba a ser una buena compañía esa noche. En esta ocasión no me molestó nada: ni la música del grupo de heavy que tocaba en la carpa, ni los cortes de encendido del subnormal que estaba acampado frente a nosotros, ni los ronquidos de Luis... Caí en coma, y sólo abrí lo ojos cuando mi compañero de "cuarto" entro en la tienda para acostarse. 1200 kms recorridos en el fin de semana para quedarme el sábado acostado en la tienda; ¡Manda huevos!



 A la mañana siguiente, mientras nos levantamos y recogemos la tienda para comenzar el regreso a casa, me cuenta Luis que el también se sintió indispuesto por la noche y también tuvo que ir a una emergencia, sólo que a él no le dio tiempo a llegar a unos de los lavabos limpios. Una vez recogidas las tiendas, decidimos que lo primero es llenar los depósitos (¡menuda clavada!), y salir pitando de allí porque el cielo empieza a ponerse muy oscuro y yo he descubierto que mi rueda delantera se ha quedado casi sin dibujo después de la paliza del viernes por autovía. Para colmo voy sin guardabarros delantero. Decidimos por mayoría volver por el mismo camino aunque ya nos habían advertido que por ahí es algo más largo y tiene más curvas, pero después de la experiencia del viernes por la noche, intuíamos que la carretera tiene que ser una pasada para recorrerla de día. No nos equivocamos. El trazado espectacular, los paisajes sorprendentes, los bosques frondosos y de vez en cuando más bikers rodando de regreso a casa. Hacemos algunas paradas en el camino para repostar o desayunar y nos hacemos la foto de rigor al cruzar la frontera portuguesa y por supuesto algunas más junto al soberbio puente de Alcántara. Cuando lo cruzamos son ya las 14:00 así que decidimos comer en Alcántara antes de continuar nuestro camino. El hostal situado junto a la gasolinera es una buena opción, y aunque está lleno a rebosar no tardamos en pillar sitio para sentarnos y llenar el estómago. Yo sin abusar, porque de vez en cuando todavía me daba un pellizco. Poco después del almuerzo, el camino de Jairo se separa del nuestro, ya que el debe seguir su camino hacia Madrid y nosotros seguimos hacia Cáceres para volver a la autovía. La idea era volver sin prisas por la nacional, esperando que mi rueda delantera, que ya parecía un neumático de competición, aguantara los más de 300 kms que nos quedaban, pero como vimos que el cielo se estaba cubriendo de nubes negras decidimos poner la directa hacia el sur por la autovía rezando para que no nos lloviera.
Con la raja del culo casi borrada después de tantas horas montados en las motos, llegamos a casa sobre las 21:00 horas.
Nuestra impresión: el lugar donde se celebra la concentración es espectacular por el entorno y las instalaciones. El ambiente es brutal, aunque hubiésemos preferido algo más de control en cuanto a los "capullos" que no respetan el descanso de los demás y se ponen a hacer cortes de encendido a cualquier hora. También hemos encontrado falta de información para saber a qué horas tenían lugar los diferentes eventos que se llevaban a cabo y que casi nos hemos perdido. Por los demás, es un sitio muy recomendable para ir a verlo al menos una vez, ya que el viaje desde Cáceres es una auténtica pasada para disfrutar de la moto al máximo.


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